El detalle que recuerda.
El primer día de mis nuevos recuerdos -como llamo a los recuerdos posteriores al vacío- fue a poco de empezar el día más triste.
Desperté rodeado de gente que no conocía, sin saber que despertaba y de que despertaba, ellos se miraron y al mismo momento se abalanzaron sobre mi, sentí una lagrima ajena sobre mi mejilla, percibí la emoción de ese grupo de gente.
Surgieron las dudas y las respuestas que no aclaraban nada, mi desconcierto se convirtió en la incertidumbre de todos los presentes en la sala que recurrieron a la sapiencia de un profesional, quien luego de una breve evaluación dictamino cual era el escenario.
Un volver a empezar, cada uno intento en vano hurgar en mis recuerdos con anécdotas e historias, los mas allegados intentaron mostrar lazos sanguíneos y afinidades, la habitación se transformo en un circo en el que se desarrollaba un concurso y yo debía adivinar quien estaba debajo de esos rostros que me resultaban desconocidos, pero ganaría al recordar un dato más trascendental.
En ese instante descubrí que no había hecho en mi vida algo realmente importante, no me había comprometido con ninguna causa, no había escrito un best seller, ni cantado un hit, tampoco había tenido un hijo, no tenía mi propia casa, nunca había realizado algo apasionadamente, no tenía una vocación cierta, mi vida era como el techo de la habitación, blanca y con una diminuta luz que marcaba el camino.
Estaba mirando la habitación cuando note que a contra luz apoyada en la ventana, que marcaba que estábamos en planta alta, había una mujer que lloraba, apenas unos minutos antes me había abrazado y en ese abrazo me sentí seguro, por primera vez desde que había despertado.
La comprendí, entendí sus lagrimas, había estado a mi lado, no se por cuanto tiempo pero presentía que había estado a mi lado, me embargo por segunda vez una sensación de malestar, esa persona que se había desvelado por estar a mi lado, ahora sufría por mi frío abrazo, sufría que no la recordara, yo sufría haberla olvidado.
Las emociones me desbordaban, los nervios me consumían, los profesionales opinaron que lo mejor seria desalojar la habitación y dejarme solo.
Cuando el sol no ingresaba con tanta intensidad un carro recorrió el pasillo, al ingresar a la habitación un desnivel provoco el milagro, el carro de la comida golpeo dos veces al pasar por el desnivel y me pareció familiar, al empujar la enfermera el carro fuera del cuarto nuevamente el golpe seco, primero las ruedas delanteras, luego las trasera y el milagro.
El ruido lo escuchaba en mi casa, los golpes secos, primero las ruedas delanteras luego las ruedas traseras, me vino una ráfaga de recuerdos en el que adivinaba en la esquina de mi casa había un bache.
Decidí ir tras la mujer que me había sufrido, decidí escaparme de la habitación, sin que las enfermeras lo notaran salí del lugar, logre llegar a la calle, lo demás sería sencillo, ubicar mi casa cerca de una calle con un bache. Que tan difícil podía resultar esto en Choele Choel.
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comentarios
23/10/2009.-Diego Soto
Yo te puedo decir algunos lados donde vive este muchacho que todavia estaa encontrando pozos: Perito Moreno 450 Kannedy y brown avellaneda y Urquiza Villegas y 9 de julio Avellaneda y rivadavia Alsina y argentina Alsina y libertad avellaneda 550 avellaneda y palacio kennedy y roca roca y pacheco
09/10/2009.-María Luz:
seguro eras vecino nuestro en avellaneda y rivadavia. segui el ruido vas a llegar y vas a recuperar la memoria. PD muy buena la columna