20/12/2009.-Para no olvidar
Las jornadas vividas durante los días 19 y 20 de diciembre de 2001 marcaron un hito en la vida de Argentina.
Fueron jornadas en las que la sociedad salió a manifestar su bronca, su impotencia, su indignación contra el ex Presidente Fernando De La Rua.
Fueron jornadas en las que campearon la incertidumbre y la desconfianza ante todo. La mejor expresión de estas sensaciones quizá se sintetice en el "¡QUE SE VAYAN TODOS, QUE NO QUEDE NI UNO SOLO", que coreaba la gente en las Plazas.
La caída del ex Presidente Fernando de La Rua no se produjo por generación espontánea, las causas hay que buscarlas en la fragilidad económica en que por entonces se hallaba envuelta la Argentina; las decisiones erróneas que en tal sentido se tomaron y que afectaron seriamente la economía cotidiana de los argentinos (en buen romance: el bolsillo) con una disposición bautizada popularmente "el corralito", que permitía retirar hasta 250 pesos por semana, en una clara intervención del Estado en la economía doméstica de los argentinos, junto a otras medidas que crispaban el ya creciente mal humor de los argentinos. Otra de las causas hay que rastrearlas en las cada vez más notorias diferencias que existían al interior de LA ALIANZA, cuya manifestación mas evidente, y quizá una de las causas de la caída de De la Rua, fue la renuncia del hasta entonces vice presidente Carlos "Chacho" Álvarez.
Como se recordará, la renuncia del ex Vice presidente estuvo ligada a los sobornos en el Senado de la Nación cuando fue sancionada la Ley de Reforma Laboral, fuertemente resistida por el justicialismo, y que derivó en fuertes cruces entre senadores señalados por haber recibido las "coimas"; otros que renunciaron para no verse envueltos en un escándalo y otros sobre los que el Juez Liporace pide su desafuero.
Aquí aparece tiempo después un ignoto secretario parlamentario que cobra notoriedad como el arrepentido: Mario Pontaquarto.
Otra de las causales, la terquedad de De La Rua en insistir con mantener la paridad cambiaria 1 peso = 1 dólar, que ya se había manifestado totalmente errónea durante el ultimo tramo del período menemista.
Con tal propósito designó al "padre de la criatura", Domingo Felipe Cavallo, como ministro de economía, en lo que constituyó la definición más clara del perfil económico que tomaría la administración De La Rua.
Este cocktail peligroso de situación económica endeble, diferencias políticas insalvables y gruesos errores de gestión llevan a que Buenos Aires, principalmente, se convierta en un hervidero.
Comienzan los saqueos a supermercados, las corridas de gente por las calles de la ciudad. Estas imágenes de la Argentina recorren rápidamente el Mundo. El 19 de diciembre, el Presidente De la Rua impone el Estado de Sitio, la gente responde saliendo masivamente a las calles en una manifestación multitudinaria que se conoció como el CACEROLAZO.
La televisión y la radio transmitieron durante toda esa jornada los hechos que sucedía en la Plaza de Mayo y en las calles aledañas, donde se produjo una trágica represión policial, en las que se vieron envueltas las propias Madres de Plaza de Mayo, en su clásica ronda de los jueves y que costara la vida a muchos argentinos.
El 20 de Diciembre, ante el cariz que tomaban los acontecimientos y ante la falta de respuestas de los sectores políticos de oposición, eleva su renuncia de puño y letra a la consideración del Senado de la Nación.
Luego se retira de la Casa de Gobierno en el helicóptero blanco, componiendo aquella imagen que quedo indeleble en la memoria visual de los argentinos.
No faltaron quienes pretendieron hacer una anacrónica y hasta tendenciosa comparación con el golpe a Isabel Perón.
Los diarios de la época reproducían ambas fotos en paralelo, la T.V. "fundía" las imágenes con las fotos de archivo para magnificar el efecto.
Desde otros sectores se cuestionó el papel de los medios de comunicación haciéndolos responsables directos de la caída de Fernando de La Rua, en una acusación que comprendía tanto a programas del mundo de la farándula hasta los mas encumbrados "programas políticos", pasando por los programas de mayor raiting del momento, a los que el propio De La Rua había visitado en su campaña proselitista
Luego comienza otra historia, se trata de como resolver por los caminos institucionales la acefalia presidencial, así se ponen en juego los instrumentos previstos por la Constitución Nacional, el Presidente Provisional del Senado convoca a la Asamblea Legislativa que elige presidente a Rodríguez Saa el 21de diciembre, a la semana renuncia al cargo aduciendo falta de apoyo político. Nuevamente se pone en marcha el mecanismo de Asamblea Legislativa que designa a Ramón Puerta, que también renuncia. Nuevamente se convoca a la Asamblea Legislativa que designa presidente a Eduardo Duhalde, que se convierte en una suerte de piloto de tormentas.
Estos cambios, lejos de tranquilizar, inquietan cada vez más a la sociedad que ve sucederse Presidentes, sin que ninguno atine a llevar adelante una gestión de transición acertada que devuelva la tranquilidad.
Los distintos presidentes contaban con la legalidad conferida por el Congreso de la Nación, pero carecían de legitimidad expresada por la voluntad popular. Con todo, el pueblo argentino no renunció a la democracia como forma de gobierno, las instituciones siguieron funcionando y produjeron, aun a marcha forzada las respuestas del momento.
Desde algunos sectores se señala que no se cumplió la premisa "que se vayan todos " y que, por contrario, se quedaron todos.
Otra de las deudas consiste en que aun no se han juzgado a los responsables de las muertes producidas durante aquellas luctuosas jornadas.