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Javier Rodriguez

17/02/2010.-Profesión vs. Vocación
En diversas oportunidades las circunstancias nos ponen ante ciertos dilemas, que en condición de tales, son difíciles de afrontar o responder.

Cualquier respuesta que atinemos a dar nos pone inmediatamente frente a cuestiones relacionadas con los valores y, particularmente, con la ética en sentido amplio o, en sentido estricto, a la ética profesional.

El periodismo es una profesión que exige permanentemente fijar una postura ética frente a la realidad que nos rodea para lograr una mirada lo mas amplia posible frente a los hechos o fenómenos que ocurren día a día y que pasan, inexorablemente, por el tamiz de nuestras percepciones mas superficiales, hasta nuestras convicciones más íntimas.

Lejos de desconocer estas circunstancias, quienes nos introducimos en este desafiante mundo del periodismo deberíamos saber de antemano a qué nos exponemos y cuestionarnos si estamos en condiciones de responder a tales desafíos. Uno de los riesgos de esta profesión es caer en el egocentrismo con sus múltiples variantes: creernos omniscientes (yo sé todo) dotados de la inerrancia (no cometo errores) y el cultivo sistemático de la egolatría en el ejercicio de la profesión.

Obviamente no estamos dotados de la ciencia infusa, o del don de la inerrancia, por lo que estamos incluidos entre el común de los mortales. Solo que el ejercicio de esta profesión nos expone ante el publico más que a cualquier otra persona que ejerce con igual dignidad cualquier otra profesión, porque quien escribe una línea, dice una frase frente a un micrófono o aparece ante una cámara de T.V. sabe que su mensaje va destinado al público.

Por eso la exigencia constante de ser lo más precisos posible en la información que brindamos, en tratar de obtener la verdad, aun cuando esta nos sea esquiva, en no retacear la información de la que dispongamos, porque esta servirá para el bien de la comunidad a la que, finalmente, nos debemos.

El ejercicio de la profesión desde la convicción y desde los valores éticos nos puede dar un mayor margen de credibilidad aun frente a la sociedad descreída en la que convivimos y sobre la que tenemos nuestra cuota parte de responsabilidad en la reconstrucción de ciertos valores como el de la palabras tan vaciadas de contenido últimamente, o el de las relaciones humanas para reconstituir el tejido social seriamente dañado después de tanto tiempo del "sálvese quien pueda" o de la solución "unipersonal" siempre limitados en sus efectos o en sus alcances.

Esta sería la expresión mas acabada del "feed Back", ida y vuelta, entre el público y los medios de comunicación.

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