Hoy Valle Medio


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Javier Rodriguez

12/03/2010.-Sensación auditiva
"Mesura me suena a censura" les espetó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a una solicitud formulada por los integrantes de la Corte Suprema de Justicia de la Nación a través de un escrito.

Este puede ser el colofón de un largo capítulo que se iniciara cuando dos jueces en lo Contencioso Administrativo fallaran en contra de sendos D.N.U. dictados por la Presidenta sobre la Remoción del ex presidente del B.C.R.A. y sobre el uso de fondos del Banco Central.

La presidenta, sobre el último de los fallos dijo que no iba a cumplirlo y que no iba a permitir que una jueza defaulteara la deuda externa argentina, como ya había ocurrido con otro gobierno.

Acuso a los jueces de "jueces delivery" por la celeridad con que emitían sus fallos y dijo que eran "jueces alquilados". A raíz de esta acusación el diputado Pinedo, del PRO, elevo un pedido de informes solicitando al Poder Ejecutivo antecedentes que abonen tal afirmación.

Por su parte el Ministro decano de la C.S.J., Carlos Fayth, califico como "tonterias" los dichos de la presidente a la vez que reafirmó el precepto constitucional que todos estamos obligados a cumplir las leyes. Además la presidenta avanzó en una suerte de "exegesis constitucional" adjudicando mayor o menor rango de importancia a los distintos artículos de la Constitución Nacional, señalando que aquellos que se referían a la parte formal como la división de poderes no eran tan importantes, aunque si destacó los que se referían a las libertades, particularmente a la libertad de expresión, insistiendo en que los jueces deben garantizar el cumplimiento de estos artículos.

No es la primera vez que la presidenta tiene este tipo de episodios respecto a la censura. Hubo otro en el que se vio involucrado el dibujante Hemenegildo Sabat, el más célebre periodista gráfico argentino, provocó una reacción desmesurada de Cristina Fernández de Kichner. En la ilustración, una equis sobre la boca de la Presidenta le impide hablar y del costado izquierdo de su cara se vislumbra la silueta de Kichner, su marido y ex Presidente. La equis equivale al rali oratorio, en el que hizo cinco discursos en ocho días, y el perfil de su esposo hace alusión al "doble comando" con que el matrimonio maneja la Presidencia argentina. La ilustración que en su momento también mereció las más duras descalificaciones por parte de Cristina Fernández de Kirchner.

En aquel momento el tema en cuestión era el conflicto con el campo y el dibujo aludía a un pedido de silencio luego de una larga serie de discursos en que cada una de las partes involucradas acentuaba la pirotecnia verbal. Fernández de Kirchner repitió sus habituales críticas contra el periodismo en general por su información sobre la huelga de productores agropecuarios contra el Gobierno e indicó sobre la caricatura " me divierten mucho las caricaturas y las propias son las que más me divierten"-, abrió un "pero" para arremeter contra el dibujo de "Clarín", calificándolo de "mensaje cuasi mafioso" porque "tiene una venda cruzada en la boca". "¿Qué me quieren decir? -preguntó, enojada- qué es lo que no puedo hablar y qué es lo que no puedo contarle al pueblo argentino?

Es cierto que la Argentina transita por un momento de ánimos exacerbados, donde cada expresión es vista o escuchada con recelo, pero son precisamente quienes ejercen la máxima autoridad del País quienes con mayor ahínco deben cultivar la mesura, la moderación el buen decir y el trato respetuoso, aun en medio de los mas duros enfrentamientos políticos, como los que se están dando por estas horas.

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